El comercio callejero, la delincuencia que tras él se esconde, las alteraciones urbanas que se producen con el arribo de losprogramas veraniegos de televisión a Viña del Mar y una dosis fuerte de ofertas de productos a través de los denominados “team”, han generado preocupación en quienes ven cómo se va mellando la imagen de una ciudad con “turismo de clase mundial”.

Algunos aducen a que el borde costero se “desperfiló”. Perdió el rumbo, se convirtió en una feria persa, escenario preferido de la farándula y de las empresas publicitarias.
¿Son los efectos colaterales que produce el turismo urbano? Para el director del Comité Pro Defensa del Borde Costero y Avenida San Martín, Raúl Madinagoitía, la respuesta es no. “Creo que falta más visión. Hay que sentarse y repensar lo que queremos de Viña. Esta es una ciudad clásica en el verano. Tiene todos los atributos para seguir siendo considera la capital del turismo. Pero hay que mejorar muchas cosas. Como por ejemplo, sacar a los vendedores ambulantes”, expresó.
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